Encender el ordenador por la mañana y descubrir que no responde es una situación frustrante que todos hemos experimentado alguna vez: ese momento de incertidumbre cuando pulsas el botón de encendido y no ocurre nada, o cuando aparecen luces y sonidos pero la pantalla permanece negra. La buena noticia es que muchos de estos problemas tienen solución y no siempre requieren conocimientos técnicos avanzados. Saber qué hacer si tu ordenador no enciende es clave para no empeorar el problema y para identificar si la solución está a tu alcance o requiere ayuda profesional.
En esta guía completa te explicamos las causas más habituales por las que un ordenador no enciende y los pasos que puedes seguir para diagnosticar y resolver el problema.
Síntomas o signos de virus en tu ordenador
Aunque no siempre es fácil identificar una infección a simple vista, existen una serie de indicadores que funcionan como señales de alarma y que deberías tener en cuenta:
- Rendimiento anormalmente lento: Si tu ordenador tarda más minutos que antes en encender, abrir programas o responder a comandos simples, podría estar ejecutando procesos maliciosos en segundo plano. Los bloqueos frecuentes, reinicios inesperados o el famoso «pantallazo azul» también entran en esta categoría.
- Ventanas emergentes y publicidad invasiva: La aparición constante de pop-ups es una señal clara de adware o de un secuestrador del navegador. Estos anuncios aparecen en cascada, son difíciles de cerrar y a menudo redirigen a sitios web sospechosos o de contenido inapropiado. Si además notas que tu página de inicio ha cambiado sin tu permiso, que aparecen barras de herramientas desconocidas en el navegador o que las búsquedas te llevan a resultados extraños en lugar de los motores habituales, es muy probable que tu navegador haya sido comprometido.
- Cambios no autorizados en la configuración: Muchos tipos de malware tienen como prioridad desactivar las defensas del sistema para operar sin interferencias. Si encuentras que tus herramientas de seguridad están deshabilitadas y no se dejan activar fácilmente, es una señal de que algo está bloqueándolas. Otros cambios sospechosos incluyen modificaciones en el idioma del sistema, nuevos programas instalados que no reconoces, o ajustes de privacidad y permisos alterados sin tu consentimiento.
- Archivos desaparecidos, cifrados o corruptos: Si de repente no puedes acceder a tus documentos, fotos o archivos importantes, o si estos han cambiado de extensión y aparecen con nombres extraños, podrías estar frente a un ataque de ransomware que cifra tus archivos y exige un rescate económico para devolverte el acceso. También es común que virus más destructivos simplemente borren archivos o los corrompan, haciéndolos inutilizables. La aparición de archivos duplicados con nombres raros o en carpetas donde no deberían estar también es motivo de sospecha.
- Actividad de red anómala: Si tu conexión a Internet tiene un consumo de datos elevado cuando no estás usando el ordenador, o las luces de actividad del router parpadean constantemente sin razón aparente, o experimentas una lentitud extrema de navegación, podría indicar que tu equipo está siendo usado para enviar spam, participar en ataques distribuidos (botnets) o comunicarse con servidores de control del malware.
- Envío automático de correos o mensajes: El malware a menudo utiliza las cuentas comprometidas para propagar spam o más virus a tus contactos. Si tus amigos o compañeros te preguntan sobre correos extraños que supuestamente enviaste, toma medidas inmediatamente.
- Imposibilidad de acceso a funciones del sistema: Pueden bloquear el acceso a herramientas críticas como el Administrador de tareas, el Editor del Registro, la Configuración del sistema o incluso el Panel de control. Si intentas abrir estas utilidades y se cierran solas o te aparece un mensaje de error, es una señal clara de infección.
Tipos de virus y malware que pueden infectar tu ordenador
Para entender mejor cómo saber si tengo un virus en el ordenador, es útil conocer qué tipos de amenazas existen y cómo se comportan. No todo el malware es igual, y cada categoría tiene sus propias características:
- Virus clásicos: Programas maliciosos que se adhieren a archivos legítimos y se replican cuando estos se ejecutan, infectando otros archivos del sistema. Pueden dañar o eliminar datos, y su principal característica es la capacidad de autorreplicación.
- Gusanos: Similar a los virus, pero con la diferencia de que no necesitan un archivo anfitrión para propagarse. Se distribuyen automáticamente a través de redes, correos electrónicos o unidades extraíbles, consumiendo ancho de banda y recursos del sistema.
- Troyanos: Se disfrazan de software legítimo o útil para engañar al usuario y que los instale voluntariamente. Una vez dentro, pueden abrir puertas traseras para que atacantes accedan remotamente al ordenador, roben información o instalen más malware.
- Ransomware: Una de las amenazas más peligrosas actualmente. Cifra los archivos del usuario y exige un pago (generalmente en criptomonedas) para proporcionar la clave de descifrado. Incluso pagando, no hay garantía de recuperar los datos.
- Spyware: Software espía diseñado para recopilar información del usuario sin su conocimiento: contraseñas, datos bancarios, historial de navegación, pulsaciones de teclado (keyloggers). Opera silenciosamente en segundo plano.
- Adware: Aunque menos dañino que otras categorías, el adware puede ser muy molesto. Muestra publicidad invasiva, ralentiza el sistema y a veces recopila datos sobre hábitos de navegación para mostrar anuncios más «personalizados».
- Secuestradores del navegador: Toman control del navegador web, modificando la página de inicio, el motor de búsqueda predeterminado y redirigiendo las búsquedas a sitios específicos (a menudo fraudulentos o llenos de publicidad).
- Virus polimórficos: Variantes sofisticadas que cambian su código cada vez que se replican, dificultando su detección por parte de los antivirus tradicionales.
- Virus de red: Explotan vulnerabilidades en servicios de red o protocolos para propagarse entre ordenadores conectados, afectando especialmente a entornos corporativos.
Causas: ¿cómo se infecta un ordenador?
Comprender las vías de infección es clave para responder cómo saber si tengo un virus en el ordenador y, más importante aún, para prevenirlo en el futuro. Las causas más frecuentes incluyen:
- Visitar sitios web peligrosos: Navegar por páginas de dudosa reputación aumenta drásticamente el riesgo de infección. Muchas de estas webs contienen scripts maliciosos que pueden descargar malware automáticamente (drive-by downloads) sin que el usuario haga clic en nada. Los anuncios maliciosos (malvertising) en páginas aparentemente seguras también son un vector común.
- Abrir correos electrónicos sospechosos (phishing): Un email que simula ser de tu banco, de una empresa de mensajería o incluso de un conocido puede contener enlaces a sitios falsos o archivos adjuntos infectados. Las campañas de spam masivo buscan que al menos un porcentaje pequeño de destinatarios caiga en la trampa. Basta con que abras el adjunto o hagas clic en el enlace para que la infección se active.
- Descargar software no verificado: Instalar programas de fuentes no oficiales es extremadamente arriesgado, ya que empaquetan software legítimo con instaladores que incluyen adware, barras de herramientas no deseadas o incluso troyanos. Las versiones «crackeadas» o piratas de programas de pago son especialmente peligrosas, ya que los crackers frecuentemente introducen malware en los archivos modificados.
- Extensiones y complementos maliciosos: Muchas extensiones gratuitas solicitan permisos excesivos y pueden espiar tu actividad, inyectar publicidad o redirigir tu navegación. Instala solo extensiones de fuentes oficiales (Chrome Web Store, Firefox Add-ons) y revisa los permisos que solicitan.
- Dispositivos USB y unidades externas infectadas: Conectar una memoria USB desconocida o de un equipo potencialmente infectado puede propagar virus de autoejección que se copian automáticamente a tu ordenador. Los gusanos utilizan esta vía para propagarse en entornos donde varios usuarios comparten unidades extraíbles.
- Falta de actualizaciones de seguridad: Al no mantener actualizado el sistema operativo, el navegador y las aplicaciones dejan puertas abiertas a vulnerabilidades conocidas que el malware puede explotar. Los cibercriminales buscan activamente sistemas sin parchear porque son objetivos fáciles.
Soluciones: qué hacer si sospechas que tienes un virus
Ahora que ya sabes cómo saber si tengo un virus en el ordenador identificando los síntomas y conociendo las causas, es momento de actuar. Aquí tienes los pasos recomendados para enfrentar una posible infección:
- Desconecta el ordenador de Internet: El primer paso ante la sospecha de infección es desconectar el equipo de la red, ya sea apagando el WiFi o desenchufando el cable Ethernet. Esto evita que el malware se comunique con servidores de control, descargue más amenazas o se propague a otros dispositivos de tu red doméstica o empresarial.
- Inicia el ordenador en Modo Seguro: El Modo Seguro carga el sistema con los drivers y programas mínimos necesarios, lo que impide que muchos tipos de malware se ejecuten. Desde aquí podrás realizar análisis y limpieza con mayor efectividad.
- Ejecuta un análisis completo con tu antivirus: Si tienes un antivirus instalado, actualízalo y ejecuta un análisis completo del sistema. Si tu antivirus está desactivado o comprometido, considera descargar una herramienta de emergencia desde otro ordenador limpio (por ejemplo, Microsoft Defender Offline, Malwarebytes, o herramientas de rescate de fabricantes como Kaspersky o Avira) y ejecutarla desde un USB booteable.
- Elimina elementos sospechosos: Además del análisis automático, revisa manualmente programas instalados recientemente que no reconozcas, extensiones del navegador sospechosas, elementos en el inicio del sistema que consuman recursos o tengan nombres extraños, y desinstala o elimina todo lo que parezca fuera de lugar.
- Limpia los navegadores: Resetea la configuración de tus navegadores a valores predeterminados para eliminar extensiones maliciosas, cambios de página de inicio y cookies sospechosas.
- Restaura desde una copia de seguridad: Si tienes copias de seguridad recientes y sabes que fueron creadas antes de la infección, puedes restaurar archivos importantes desde ahí. Asegúrate de que la copia de seguridad esté limpia antes de restaurar, ya que algunas amenazas pueden haberse copiado también. Para infecciones graves, especialmente ransomware, una restauración completa del sistema a un punto anterior puede ser la única solución viable.
- Cambia todas tus contraseñas: Una vez limpio el sistema, cambia las contraseñas de todas tus cuentas importantes (correo, banca online, redes sociales) desde un dispositivo que sepas que está limpio. El malware, especialmente el spyware, puede haber capturado tus credenciales.
- Pide ayuda profesional si es necesario: Si después de todos estos pasos el problema persiste, o si no te sientes cómodo realizando estos procedimientos técnicos, es momento de acudir a profesionales.
Consiste Informática SL ofrece servicios especializados de eliminación de virus y reparación de ordenadores que pueden ayudarte a recuperar tu equipo de forma rápida y segura. Cuentan con técnicos experimentados que pueden diagnosticar el tipo de infección, eliminar completamente el malware utilizando herramientas profesionales avanzadas, recuperar datos cuando sea posible y configurar tu sistema con las protecciones adecuadas para evitar reinfecciones futuras.
No subestimes el valor de un servicio profesional: intentar solucionar una infección grave sin los conocimientos adecuados puede empeorar la situación, causar pérdida irreversible de datos o dejar restos del malware que volverán a activarse más adelante.
Prevención: cómo evitar futuras infecciones
Más allá de responder cómo saber si tengo un virus en el ordenador, lo ideal es nunca tener que hacerse esa pregunta. La prevención es siempre más efectiva y menos costosa que la remediación:
Mantén todo actualizado: Sistema operativo, navegador, antivirus y todas las aplicaciones deben estar siempre en su última versión.
Usa un antivirus confiable: Instala una solución de seguridad de confianza y mantenla activa y actualizada.
Desconfía de correos y enlaces sospechosos: No abras adjuntos de remitentes desconocidos. Verifica siempre las direcciones de correo y pasa el ratón sobre los enlaces antes de hacer clic para ver la URL real.
Descarga solo de fuentes oficiales: Obtén software únicamente desde sitios web oficiales del fabricante o tiendas de aplicaciones verificadas.
Usa bloqueadores de anuncios: Herramientas como uBlock Origin pueden prevenir la exposición a malvertising y reducir el riesgo de descargas automáticas.
Haz copias de seguridad regulares: Mantén backups actualizados de tus archivos importantes en dispositivos externos o servicios en la nube.
Aplica el principio de mínimo privilegio: Trabaja con una cuenta de usuario estándar; esto limita el daño que puede hacer el malware si logra ejecutarse.
Educa tu criterio digital: La mayoría de infecciones requieren alguna acción del usuario. Aprender a identificar señales de peligro (URLs sospechosas, ofertas demasiado buenas para ser ciertas, errores ortográficos en correos «oficiales») es tu mejor defensa.
Conclusión
Saber cómo identificar si tienes un virus en tu ordenador es una habilidad esencial en el mundo digital actual. Los síntomas son variados pero reconocibles, y las causas suelen estar relacionadas con comportamientos de riesgo como descargar software no verificado, abrir correos sospechosos o navegar por sitios peligrosos. Ante la sospecha de infección, actuar rápidamente es crucial: desconectar de la red, iniciar en Modo Seguro, ejecutar análisis completos y, si es necesario, acudir a profesionales que puedan garantizar una limpieza efectiva y completa.
Consiste Informática SL está preparada para ayudarte en estos momentos críticos. Con experiencia en eliminación de todo tipo de malware, recuperación de datos y configuración de sistemas de seguridad robustos, el equipo de Consiste puede devolver tu ordenador a un estado óptimo y protegido.
Recuerda que la mejor estrategia siempre será la prevención. La ciberseguridad no es un destino, sino un proceso continuo de vigilancia y mejora.


